El último unicornio – C. C. Humphreys

Elayne es una adolescente de quince años que vive con su padre enfermo de leucemia. Un día, su padre le enseña un antiguo libro familiar que narra la bella historia de una joven llamada también Elayne y que, según la leyenda, es una antepasada suya. Cuenta el libro que existieron dos amigos –Adam y François, el padre de Elayne-, que llegaron a un mundo paralelo, Goloth, habitado por seres fantásticos, y se dedicaron a civilizar aquellas tierras. Lo hicieron de formas distintas: Adam empleando la fuerza, François, a través de las artes y convirtiéndose en tejedor. Cuando Adam va a ser coronado como rey, François pide a su hija que abandone Goloth y huya al mundo real. Pero antes le explica el pacto que su familia hizo con los unicornios: el unicornio siempre ha representado la pureza, el triunfo de la luz sobre la sombra. Un día un unicornio, Moonspill, salvó a François de morir envenado tocándole con la punta de su unicornio. Desde entonces se creó un vínculo entre las dos familias y un pacto según el cual siempre el uno debería acudir en ayuda del otro. La última cosa que hace François antes de morir en manos de Adam es tejer un tapiz donde se ve a una doncella con un unicornio: los encargados de devolver la paz a Goloth. Cuando acaban de leer, el padre de Elayne le da un trozo de cuerno de unicornio y le asegura que lo que ha leído es verdad y que el cuerno le permitirá entrar en el otro mundo. Al día siguiente, Elayne visita el Museo de Arte
Medieval y, para su sorpresa, descubre el mismo tapiz que se describía en el libro de su padre. Lo toca con el trozo de cuerno y, en un instante y sin saber cómo, aparece en Goloth, que está gobernada por un descendiente de Adam. Elayne descubrirá que ella es la doncella del tapiz y, por tanto, tiene que encontrar al unicornio, convencerle de que el pacto con su familia todavía perdura y, por si fuera poco, devolver la paz a Goloth.

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